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Los magos llegaron a Jerusalén y preguntaron: ¿Dónde
está el rey de los judíos que acaba de nacer?
Porque hemos visto su estrella al Oriente y venimos a adorarle.
Al oír esto Herodes, pregun-tó a los sacerdotes
dónde había de nacer el Mesías, y ellos
respondieron: En Belén de Judá, pues así
está escrito.
Entonces Herodes, llamando en secreto a los magos y después
de asegurarse del tiempo en que la estrella había
aparecido, les encami-no hacia Belén y les dijo:
Id a informaros sobre el Niño y, cuando le hayáis
encon-trado, hacédmelo saber para que yo también
vaya a adorarle.
Emprendieron, pues, el viaje y vieron que la misma estrella
de Oriente se despla-zaba ante ellos, hasta dete-nerse sobre
el lugar donde se encontraba el Niño. Entraron en
el portal y, al ver al Niño con María, su
madre, cayeron de rodillas y le adoraron. Luego le ofrecieron
sus presentes: oro, incienso y mirra.
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