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Soy un cocodrilo, y un día fui a ver al conejo dentista porque me dolían las muelas.

Él se asustó, porque temía que me lo comiera, pero después de pensar un poco me pidió:

—Abre la boca todo lo que puedas, cierra los ojos y espera.

¿Qué iría a hacer el conejo? Fue a buscar la rama de un árbol y lo puso de pie, bien derecho, entre mis dientes. “Ahora sí que te atenderé”, me dijo.

Yo no sentí nada, pues el conejo es un buen dentista.

Pero me pasé el día estornudando, porque la rama estaba llena de polvo.

 

 

 

MORALEJA
El dentista se ocupa de que tus dientes y tus encías estén sanos. Si tienes algún agujero en un diente, el dentista te lo empasta, es decir, lo rellena con metal o plástico para que no se haga más grande y te duela.
Pero tú eres el primero que tiene que cuidar de tus dientes lavándotelos después de cada comida y antes de acostarte
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