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UN PANTALÓN LLEGADO DEL OESTE
¿Leyenda o realidad? Se dice que el pantalón tejano nació en 1853, año de la gran emigración en busca de oro en los Estados Unidos.

Dos hombres se encuentran. Uno es un anónimo buscador de oro. Busca un pantalón capaz de resistir al duro tratamiento que requiere esa profesión.
El otro se llama Levi Strauss. Este vendedor ambulante de origen alemán acababa de desembarcar en San Francisco.

En su equipaje sólo llevaba tela ma-rrón. Después la transformó a una tela más dura que por la demanda se vendía como pan caliente.

Años más tarde, Levi Strauss cambia esa lona por denim (una sarga de algodón llegada de Nimes, Francia) teñido de azul. En 1870, Jacob Davis agrega remaches de cobre para reforzar los bolsillos. Después llegaron las braguetas con botones, los bolsillos traseros, las presillas para el cinturón y las costuras anaranjadas.

Se utilizaron primero como traje de trabajo, pero con el paso del tiempo los pantalones vaqueros (el nombre viene de los años 20) se han impuesto en el mundo y se llevan en cualquier ocasión y lugar. Un siglo y medio después de su aparición, este anciano pantalón todavía se utiliza.
La fabricación de un modelo 501 (aparecido por primera vez en 1873) se realiza de una forma extremadamente eficaz.

Es un producto estrictamente definido, que exige un sistema de fabricación industrial: la distribución rigurosa de las tareas, el orden absoluto en sus etapas, la ocupación sin fallos de los puestos de trabajo, el control estricto del producto en las diferentes fases de fabricación. Esta se reparte en 38 operaciones.

Son breves, ya que sólo se necesitan 13 minutos para fabricar un “jeans” con las diez piezas que lo componen.
El encargado desenrolla el enorme rodillo de tela sobre una mesa que cor-ta 60 capas cuidadosa-mente superpuestas. El patrón se superpone a ese colchón. Lo ha dibujado un ordenador, que ha distribuido las piezas para que se pierda la menor tela posible y simplifique el corte. Armado de una sierra, el cortador talla los lotes de 60 piezas absoluta-mente idénticas.
Los pedazos se distri-buyen a los diferentes puestos de trabajo, a un ritmo que no permite que un obrero se quede sin material. El cosido se efectúa con máquinas especialmente concebidas para este tipo de trabajo. Sólo se necesita una fracción de segundo para poner cada uno de los seis remaches (en los Levi Strauss) que refuerzan las “esquinas” de los bolsillos.
Los bolsillos traseros de los pantalones llevan una especie de bordado con dos hilos anaranjados, cosidos en una sola operación por una obrera de mano firme La etiqueta (los expertos las llaman parche) lleva la firma Levi Strauss y las indicaciones que le permiten al cliente elegir: talla y longitud de la pernera. Antes de ser cuidadosamente doblados, los 501 pasan por las manos del “repasador”. Planchado de las costuras interiores y después el exterior.
 
 
     
Óscar Armando Ortiz,9 años
“Me siento cómodo y cuando me caigo no me raspo mucho porque la tela es resistente. Los ‘jeans’ me gustan que tengan bolsas profundas y los de color azul son mis favoritos”.
Jimmy Brandon,9 años
“Para mí los ‘jeans’ son para toda ocasión. Me los pongo para salir, ir a una fiesta, estar en la casa, etc. Siento que me quedan bien y me gustan mucho los manchados”.
Fátima Tatiana Ayala,7 años
“A mí me encanta toda la ropa que esté hecha de tela ‘jeans’. Tengo pasarríos, pantalones, falda y ‘shorts’. Los uso bastante porque siento que me da menos calor”.
Erick Ortiz,6 años
“Me gusta andar siempre de ‘jeans’ porque creo que me veo más guapo”.
Así me gusta vestir: Conoce la opinión que tienen algunos niños sobre su guardarropa Gabriela Linares, 9 años
“Para vestir me gusta usar ‘jeans’ porque me siento más comoda. Mi favorito es uno de color morado”.

 

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