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Un
burrito que pastaba por un prado halló los
libros de un alumno descuidado y se dijo:
Si me comiera estos libros, aprendería
muchas cosas sin ningún trabajo y no tendría
que estudiar para los exámenes finales del
colegio.
Sin pensarlo más, empezó a masticarlos
alegremente. Desde aquel instante el burro se sintió
de lo más sabio y fue en busca de sus compañeros
dispuesto a hacer sus exámenes.
Todos los asnos se presentaron a sus pruebas finales
de la mejor gana.
Sin embargo, el burro sabio, aunque tenía
los libros en su panza, no escribía ni una
palabra.
De pronto lanzó un feroz rebuzno. Sus compañeros
rebuznaron también, burlándose del
haragán burrito que no estudió y aplazó
los exámenes del quinto grado A.
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