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Se apagan las luces, se oye una explosión,
cinco bailarines salen al escenario y Belinda, el
torbellino mexicano, aparece en un ascensor cantándole
a las más de 5,000 almas pequeñas que
se encuentran brincando de emoción en las sillas
y gradas de la feria.
Frente a sus ojos estaba su artista favorita vestida
con un pantalón y zapatos rosa, blusa verde,
lentes oscuros y por supuesto muchas pulseras en sus
muñecas.
¿Cómo está El Salvador?
Es un placer estar en este hermoso país. Espero
que disfruten, fueron sus primeras palabras.
Fue más de una hora de canto y baile interpretando
sus más grandes éxitos.
Vivir, El baile del sapito,
Cómplices, Ángel,
Amigos por siempre, entre otras, pusieron
a bailar a todos los asistentes.
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