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Para saber cómo se producen los truenos, primero tenemos que averiguar en qué situaciones aparecen. Es por ello que comenzaremos repasando la tormenta, que es de donde nacen los rayos y también los truenos.

La tormenta normalmente llega sin aviso e incluso con calor. Ocurre en los lugares más húmedos y calurosos, como el trópico.

Cuando la humedad llega a su punto máximo, el aire se calienta y comienza a ascender, lo que provoca la formación de nubes que van tapando el cielo y oscureciendo el día.

Cuando la tierra se ha enfriado y las corrientes descendentes de viento provocan los chubascos, la nube se deshace.

Los Truenos

Ya sabemos que cuando se producen las tormentas, existe una serie de cargas positivas y negativas que mediante un proceso físico provocan los rayos.

Estos rayos cuando inician la descarga se asemejan a una guía y se dirigen a tierra a una velocidad ligeramente inferior a la de la luz, por lo que cada vez que la atmósfera presenta cierta resistencia a su avance cambia de dirección, lo que da al rayo el aspecto zizagueante, produciendo un sonido cuya onda se va acumulando y dará lugar al trueno.

Los rayos

Cuando se producen las tormentas, uno de los hechos más característicos son los denominados fenómenos eléctricos como los rayos o truenos.

El primer fenómeno se produce porque la atmósfera contiene iones. Esta carga positiva se aloja en la parte alta de la nube y la negativa en la baja.

La tierra también contiene cargas positivas, lo que provoca una diferencia de potencial de un millón de voltios que produce grandes descargas eléctricas (las cuales superan los 10 mil amperios) entre los distintos puntos de una nube, entre nubes distintas o entre la nube y la tierra.

Este tipo de descarga eléctrica se le denomina rayo y pueden llegar a medir dos kilómetros de largo.

Uno de los beneficios de este fenómeno es que el suelo se enriquece con el nitrógeno liberado desde la atmósfera por los rayos y transportado por las gotas de lluvia.

Incluso algunos científicos creen que los rayos pueden haber sido un elemento esencial en el origen de la vida de nuestro planeta, con la creación de los compuestos químicos complejos que dieron lugar a la materia viva a partir de elementos simples.



Aunque todo esto ocurre prácticamente al mismo tiempo, primero se observa el rayo y después se escucha el trueno.

Esto se debe a que la velocidad de la luz es tan rápida que se ve el relámpago inmediatamente, pero como el sonido se propaga sólo algo más de 300 metros por segundo, el ruido del trueno llega después.

 


 

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