guanaquin@elsalvador.com


Un día, los emisarios reales fueron en busca de Pulgarcito y el diminuto muchacho, muy intrigado, compareció ante el rey.

—¿Qué deseáis, majestad?

—Muchacho, me encuentro en un verdadero dilema y he pensado que tal vez puedas ayudarme.

Mi vecino, el rey Horacio, me ha desafiado con un acertijo y si no le doy la respuesta adecuada se quedará con una comarca de mi propiedad.

Escucha bien, porque el acertijo es éste: “Nadie es tan viejo ni nadie es tan joven como él. Se viste de blanco, de verde, de oro y de marrón. ¿Quién es?.”

Pulgarcito se rascó la cabeza y pidió al soberano algún tiempo para reflexionar. Sentado a orillas del río veía las mieses balancearse con la brisa. Empezaban a dorarse y todo era verdura a su alrededor.

—¡Ya está! —gritó. Y dándose una palmada en la frente corrió al palacio real.

—¡Señor, señor! ¡Lo tengo! Nadie es más viejo que el tiempo, ni más joven que él, pues nace todos los años y se viste de blanco en invierno, de verde en primavera, de oro en verano y de marrón en otoño.

—Gracias, Pulgarcito, gracias. ¿Cómo puedo pagarte el favor?

—Podrías regalarme un reloj en recuerdo de descifrar el secreto.

Y el muchacho, sin ambición pero práctico, tuvo algo que siempre había deseado.

Actividad

Si conoces algún acertijo mándalo a Guanaquín, 11ª Calle Oriente #271, San Salvador.
Puedes enviarlo a nuestro correo electrónico guanaquin@elsalvador.com