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LOS MENSAJES SECRETOS NO ESTÁN RESERVADOS A LOS
EJÉRCITOS, LOS SERVICIOS DE INFORMACIÓN
Y LOS PROTAGONISTAS DE LAS NOVELAS DE ESPIONAJE. MUCHOS
INTERCAMBIOS DE INFORMACIÓN ECONÓMICA, POR
EJEMPLO, SE EFECTUAN CON LA MAYOR DISCRECIÓN Y,
HOY DÍA, A LA INFORMÁTICA SE LE PIDE QUE
CIFRE O DESCIFRE MENSAJES.
CODIFICADO
Y CIFRADO
Un libro de códigos es una especie de índice
donde, delante de cada palabra a codificar, figura otra
palabra o un signo.
Tras la sustitución, el mensaje se vuelve incomprensible.
Un cifrado, en cambio, opera una transformación
en cada uno de los caracteres, números y signos
de puntuación que contiene el mensaje.
Con un cifrado se dice lo que se quiere, mientras que
con código sólo se pueden transmitir mensajes
cuyas palabras se encuentran en el índice.
EL CÓDIGO CHAPPE
Durante la revolución francesa, los hermanos Chappe
inventaron un sistema de transmisión rápida
de información (militar, en principio) a grandes
distancias.
El mensaje se enviaba gracias a una red de semáforos
construida en puntos elevados del país.
Los brazos de los semáforos podían adoptar
196 posiciones o señales distintas, que correspondían
a código secreto.
LOS SISTEMAS CLÁSICOS DE CIFRADO
La sustitución alfabética consiste en reemplazar
el alfabeto normal por otro que corresponde letra por
letra. El ejemplo más conocido es el del alfabeto
inverso, en el que A = Z, B = Y, etc. Es muy fácil
de utilizar... ¡pero también de descifrar!
EL CIFRADO INFORMÁTICO
Si te hablan del producto de dos números primos
(esos números que sólo son divisibles por
uno y por sí mismos) y te dicen 35, inmediatamente
contestarás que 5x7, pero si te dicen 10,379 probablemente
te costará un poco descubrir que es el producto
de 97 por 107.
Es obvio que la dificultad crece muy rápidamente
cuanto mayores son los números primos utilizados.
Ésa es la idea en la que se basan las claves que
permiten encriptar la información que
circula en las redes de las computadoras.
El mensaje es transformado por operaciones donde interviene
una clave. Es necesario un potente equipo informático
para efectuar la operación inversa.
¿LO SABÍAS?
En 1610, el astrónomo italiano Galileo (1564-1642)
Dirigió a su protector, Julianos de Médicis,
la noticia de un descubrimiento: Haec inmatura a
me, iam frustra legunturay. Había cambiado
el orden de las letras de su frase para crear ese texto
en latín sin ningún sentido.
El astrónomo alemán Kepler (1571-1630)
consiguió el mensaje, pero no pudo descifrarlo.
Galileo terminó por revelar la solución:
Venus presenta fases análogas a las de la
Luna.
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