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HASTA LA PRIMERA MITAD DE NUESTRO SIGLO SE PENSABA QUE EL SUEÑO ERA UN PROCESO PASIVO PRODUCIDO POR UNA DISMINUCIÓN DE LA ACTIVIDAD CEREBRAL.


Hoy en día sabemos que el sueño es un proceso activo durante el cual disminuye la tem-peratura corporal, baja la tensión arterial y la frecuencia cardiaca, entre otras funciones, pero durante el que el cerebro “trabaja” y en ocasiones es difícil de dominar.
Durante las ocho horas de sueño nocturno, el ser humano alterna entre dos estadios diferentes llamados sueño REM (rapid eyes movement: movimiento rápido de los ojos) y sueño NREM (nonrapid eyes movement: no movimiento rápido de los ojos) que se alternan en ciclos de duración entre 90 y 120 minutos. Una noche tiene entre cuatro y cinco ciclos.
Cada ser humano, desde la más corta edad, posee un ciclo de sueño específico.

Comprende varios estadios:

Estadio 1: sueño superficial. Características: fácil despertar. Los ojos se mueven lento. Respiración calmada. Existen algunos movimientos groseros en busca de posiciones cómodas. La situación todavía se relaciona con los problemas diurnos. Después de 10 minutos en este sueño no se recuerda lo que se ha escuchado, leído o preguntado antes de dormirse.

Estadio 2: sueño profundo. Ausencia de movimientos oculares. Los sueños son raros y no se recuerdan.

Estadio 3-4:
sueño muy profundo. Presencia de ondas delta cerebrales. Ausencia de movimientos oculares. Frecuencia cardiaca y frecuencia respiratoria muy lenta. Ausencia de sueños.

SUEÑO EN FASE REM

Movimientos rápidos de los ojos. Presencia de sueños emocionales activos. Sucede al final de la noche.
Una pequeña estructura del cerebro, llamada núcleo supraquiasmático, sensible a la presencia o ausencia de luz, determina la presencia del llamado reloj biológico que dura alrededor de 24 horas que hace que el sueño se alterne durante el día y la noche. Cuanto más tiempo está una persona despierta, mayor es su necesidad de sueño.

¿Para qué es necesario?

El sueño tiene dos funciones fundamentales:

Restauradora: permite recuperar energía e integrar la nueva información.

Adaptativa: la cantidad y la calidad de sueño es directamente proporcional a la calidad de vida.

 

PROBLEMAS DURANTE
EL SUEÑO

Nuestra mente no para aunque estemos durmiendo. Durante el sueño continuamos organizando informaciones, asimilando imágenes, recuerdos y pensamientos en nuestra memoria.

Los niños a veces pueden presentar problemas durante el sueño. Los más frecuentes son:

PESADILLAS
Por lo general, empiezan a los dos años, aunque son más comunes de tres a seis años de edad.

Prevención: no mires en la televisión, progra-mas que te causen miedo.
Habla con tus padres sobre las pesadillas.

Mantén la calma y piensa que no pasa nada si Dios está contigo.

NIÑO SONÁMBULO: se levanta de su cama y permaneciendo dormido hace actividades que pueden ser habituales. La edad más frecuente de aparición es entre los cuatro y los ocho años y se resuelve en la adolescencia.

HABLAR: la somniloquia se trata de la emisión de palabras durante el sueño. No constituye ningún problema.

ASÍ DUERMO
Estas son algunas de las formas más comunes y extrañas que adoptamos durante la noche.

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