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Chorros
de la Calera
Los Chorros de la Calera son las principales caídas
de agua de unos veinte metros de altura que se encuentran
en Juayúa.
Las aguas son recogidas en dos piscinas de unos quince metros
de largo por siete de ancho, de donde siguen su curso por
otras caídas pequeñas.
Llegar al lugar es un poco difícil, pues el camino
es quebrado y solo es posible en un vehículo de doble
tracción o a pie. En el trayecto se disfruta de uno
de los mejores climas que aún quedan en el país
entre hermosos cafetales. El rumor del agua que cae y corre
libre por la cuenca avisa al viajero que ya se encuentra
cerca de los chorros y las ansias de darse un chapuzón
aumentan.
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Cerro
Verde
El Cerro Verde es el vestigio de un volcán que existió
hace un millón de años, cuyos cráteres
han sido cubiertos por la abundante vegetación del
actual Parque Nacional Cerro Verde, que comparten Santa
Ana y Sonsonate.
Cuenta con una extensión de 6930 metros cuadrados,
una altitud de 2030 metros sobre el nivel del mar, y posee
vegetación verde y húmeda, que permite el
desarrollo de todo tipo de árboles y flores.

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Atecozol
Fue inaugurado en 1956. Se encuentra ubicado a 58 kilómetros
de San Salvador.
Sus aguas provienen de las vertientes subterráneas
del volcán de Izalco y brotan para acomodarse en
las siete piscinas del balneario. Ahí la vista se
recrea con la vegetación en la que predomina un bosque
de bálsamo.
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