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Sarbelio
Navarrete
Nació en San
Vicente en 1879 y murió en San Salvador en
1952. Se graduó como doctor en Jurisprudencia
y Ciencias Sociales en 1913.
Fue ministro de Instrucción Pública
y Juez General de Hacienda, así como miem-bro
de número de la Academia Salvadoreña
de la Lengua. Siendo catedrático y Decano de
la Facultad de Derecho y habiéndose ganado
el aprecio y admi-ración de profesores y estudiantes
fue llevado por aclamación al cargo de rector
de la Universidad de El Salvador en 1936. Fue llamado
Rector Magnificus.
En 1944 fue electo magistrado de la Corte Suprema
de Justicia y segundo designado a la Presidencia de
la República. Se negó a firmar la renuncia
que los golpistas le solicitaron en un intento de
legitimar el gobierno de Osmín Aguirre y Salinas,
por lo que marchó a Guatemala con los demás
magistrados, quienes integraron la Corte Suprema en
el exilio, caso único en la historia judicial
de América.
Su prosa elegante y precisa es rica en conceptos.
Se aprecia su conocimiento de los clásicos
latinos, básicamente en su obra En los
jardines de Academo, donde destacan los discursos
Ante la estatua de Goethe, Bajo
el signo de Descartes y Panegírico
de la ciudad de San Vicente en el tercer centenario
de su fundación.
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Ricardo
Martell Caminos
Nació en Verapaz
en septiembre de 1920. Hizo sus estudios con los padres
paulinos en San Salvador. Maestro y periodista, se
dedicó a escribir y empezó a publicar
en 1939 sus primeros poemas en la Página
Literaria de EL DIARIO DE HOY. Su primer libro
fue Media Luz (1953), que contiene poemas
sencillos, limpios y luminosos. Literalmente se le
ubica dentro de la escuela post-modernista. Escribió
A falta de pan, comedia en tres actos
que obtuvo el primer premio en el concurso promovido
por el Ministerio de Cultura en 1953.
Su cuento Los tísicos obtuvo el
primer premio en los Juegos Florales Agostinos de
1955. Luego publicó Tres elegías
a mi padre (1955), con grabados del pintor Camilo
MInero. En 1967 fue publicado su libro de cuentos
Un número cualquiera.

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