Guanaquin.com  

Cartas a Guanaquín


Escríbeme

Visita tu
departamento

Morazán
San Miguel
Usulután
San Vicente
Cabañas
La Paz
Cuscatlán
Chalatenango
San Salvador
La Libertad
Sonsonate
Santa Ana
Ahuachapán
 

Click Click Click Click Click Click Click Click Click Click Click Click Click

 

“Pues... una vez en el verano, en una loma, yo estaba comiéndome una tortilla y me quedo viendo para arriba y estaban aquellos dos cipotes pelados... así como colorados, rosados. Entonces, me quedo mirando... ¡je! —¡Quiero ver quiénes son estos cipotes! Los voy a seguir... Viene, y me voy a la carrera y de ya se me perdieron. Allí de inmediato había un gran árbol, con una gran cueva y allí se escondieron.... Yo los vi comiendo ceniza, por eso les dicen “Cipes”, es decir ceniceros.
Entonces veá, me voy a buscarlos y, y..., y no los pude alcanzar porque corren duro. Los cipes son de patías pequeñas, panzones, cabeza pelada y chiquita... y andan peladitos.
  Eran hembra y macho, porque después se me acercaron así... Esa vez yo estaba comiendo, estaba almorzando cuando se me quedan mirando. El macho no, el varón no se me acercaba; la hembra llegó con una distancia de cuatro metros, a beber agua; allí se agachó y dijo a tomar agua. Las manitas eran pequeñas y gorditas y entonces le digo yo: —Agarre un pedazo de tortilla. Má (toma), má. Pero es que yo quería que al sólo quererme agarrar el pedazo de tortilla, pescarla (tomarla) de la mano. Pero en ese momento desapareció”.

(Eleuterio Polío, San Rafael Oriente, San Miguel, 1986). (Tomado del libro “Tradición oral en El Salvador”).

 



Arriba

Guanaquin.com ®
Derechos Reservados
El Salvador, Centro América.