Querido Guanaquín


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Ahuachapán vio nacer la mañana del 8 de enero de 1900 a Alfredo Espino, en el hogar de don Alfonso Espino y doña Enriqueta Najarro de Espino. Fue el segundo de ocho hermanos.
  El poeta del paisaje

El éxito de Alfredo Espino nace de la combinación de su capacidad de observación, el amor a la naturaleza y la sensibilidad para crear los poemas que gustan a casi todo el mundo.

Foto de Alfredo Espino   Su papá lo hizo conocer la zona rural de El Salvador con frecuentes viajes que hicieron que el joven admirara y respetara la naturaleza. Su madre fue una decisiva orien-tación para el talento poético de Alfredo.
Estudió la primaria en escuelas de Ahuachapán, luego se trasladó al Liceo Santaneco.
El bachillerato lo realizó en el Instituto Nacional “General Francisco Menéndez”, en San Salvador. En 1927 se graduó como abogado en la Universidad de El Salvador.
Es indudable que encontraba en la naturaleza la inspiración para poner a trabajar su talento.
Su única obra, “Jícaras tristes”, recoge parte de su producción, ya que muchos de sus poemas se perdieron o no se publicaron.
El 24 de mayo de 1928 muere en San Salvador.



"Yo recuerdo…

... que cuando tenía como 10 años, conocí a Miguel Ángel Espino, hermano de Alfredo. Me dijeron que era mi tío, y como yo sabía de memoria los poemas de ‘Jícaras tristes’ me pidieron que se los declamara. Lo hice y fue el inicio de una bonita costumbre: yo le recitaba las poe-sías de su hermano cada vez que venía a Ahuachapán.  

Se decía que una vez que su pa-pá lo reprendió, él se encerró en su cuarto y poco después llegó su mamá a con-solarlo y a acariciarle la cabeza. De allí surgió ‘Las manos de mi madre’ ”.

(Contado por una maestra de Ahuachapán, sobrina nieta de Alfredo Espino y quien pidió no se publicara su nombre).

 

Casa donde vivión Alfredo Espino en Ahuchapán

En esta casa vivió Alfredo Espino, en Ahuachapán..






 

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