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Medio Ambiente    

En esta edición nos complace regalarte un cuento, participante en el pasado certamen ecológico de Guanaquín.
 

Chepito

María Guadalupe Rosa
17 años, Chalatenango


Chepito era un niño de siete años a quien le gustaba mucho jugar con las plantas y los animales. Uno de sus sueños era ayudar a sembrar muchos árboles, así como enseñar lo importante que es la naturaleza para el ser humano.
No le gustaba que se tirara basura a los ríos o se talaran árboles.
Sus padres no le hacían caso porque para ellos el medio ambiente no era importante.
Un día, mientras conversaban, les preguntó:
—¿Por qué son así?
—Hijo, creemos que la naturaleza la debe cuidar un grupo de especialistas, personas que hayan estudiado para ello. No nosotros.
—¡Pero, papá!
—Nada de peros; ahora ve a dormir.
Se dio cuenta que no lo comprendían y se puso triste. Varios años después, el lugar donde vivían ya no contaba con suficiente agua para las necesidades de los pobladores. Los padres del niño no sabían qué hacer; Chepito, al verlos angustiados, les dijo que buscaran ayuda en el caserío vecino.

Fue así como trasladaron el líquido por medio de cañerías. Esta carencia les hizo ver lo importante que son los recursos naturales.
El joven comenzó, con la ayuda de muchos amigos, a sembrar cientos de árboles en su pueblo, para que, poco a poco, la tierra volviera a almacenar agua y disminuyera el calor.
Sus padres, al verlo, se dieron cuenta de cuánta razón tenía su hijo.
 

Imagen de el cuento de chepito


Chepito logró estudiar una profesión que le permitiera trabajar más en la protección del medio ambiente y sus padres, orgullosos, ahora saben que esa es una tarea de todos.

Fin






 

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