Chepito
era un niño de siete años a quien le gustaba
mucho jugar con las plantas y los animales. Uno de sus sueños
era ayudar a sembrar muchos árboles, así como
enseñar lo importante que es la naturaleza para el
ser humano.
No le gustaba que se tirara basura a los ríos o se
talaran árboles.
Sus padres no le hacían caso porque para ellos el medio
ambiente no era importante.
Un día, mientras conversaban, les preguntó:
¿Por qué son así?
Hijo, creemos que la naturaleza la debe cuidar un grupo
de especialistas, personas que hayan estudiado para ello.
No nosotros.
¡Pero, papá!
Nada de peros; ahora ve a dormir.
Se dio cuenta que no lo comprendían y se puso triste.
Varios años después, el lugar donde vivían
ya no contaba con suficiente agua para las necesidades de
los pobladores. Los padres del niño no sabían
qué hacer; Chepito, al verlos angustiados, les dijo
que buscaran ayuda en el caserío vecino.
Fue así como trasladaron el líquido por medio
de cañerías. Esta carencia les hizo ver lo importante
que son los recursos naturales.
El joven comenzó, con la ayuda de muchos amigos, a
sembrar cientos de árboles en su pueblo, para que,
poco a poco, la tierra volviera a almacenar agua y disminuyera
el calor.
Sus padres, al verlo, se dieron cuenta de cuánta razón
tenía su hijo. |
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Chepito logró estudiar una profesión que le
permitiera trabajar más en la protección del
medio ambiente y sus padres, orgullosos, ahora saben que
esa es una tarea de todos.
Fin
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