Querido Guanaquín


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Medio Ambiente    

El Centro Escolar “Alfredo Espino”, en Ahuachapán, se honra en llevar el nombre del poeta más conocido por los escolares salvadoreños.

Guanaquín en Ahuachapán

El 11 de abril, los estudiantes del turno vespertino dedicaron la jornada a leer poemas de Espino y a interpretarlos con dibujos.
La actividad fue organizada por la Revista “Guanaquín” y el personal docente con motivo de la celebración de la Semana Nacional de la Lectura, del 26 de abril al 2 de mayo.
En primero y segundo grados, las profesoras leyeron las poesías y las comentaron para hacer más fácil la tarea a los pequeños. El hecho de hablar sobre la naturaleza y dibujar les permitió incorporar “elementos que no aparecen en los versos: la lluvia, nubes con revuelo y hasta un sol feliz”, expresa Blanca Lorena Guirola, maestra de primer grado.
Para la profesora Alba Justo Figueroa, esta es una “forma de acercar la niñez a la literatura, de estimular la creatividad y de enseñar a respetar los recursos naturales”.

 

Niños mostrando dibujos hechos por ellos

Sin necesidad de lecciones o de clases, el hecho de leer e interpretar una estrofa sobre la naturaleza despierta el deseo de tener lo mismo que expresa la poesía y los hace pensar en lo que pueden hacer para proteger lo que todavía tenemos.




Junto al mercado

Niños jugando junto al mercado

 

Es más fácil oír los precios de las verduras, la carne y los zapatos que las explicaciones de los maestros del Centro Escolar “Alfredo Espino”. Ello sucede porque la escuela está rodeada por el mercado de la localidad y los alumnos tienen que caminar entre canastos y basura para llegar a ella. Pero aquí no terminan los problemas: el agua llega una vez al mes; el centro amanece con señales de haber sido utilizado como inodoro.
A eso se agrega que los salones cuentan con deficiente iluminación. Sería justo que los estudiantes contaran con un ambiente adecuado para recibir sus clases.






 

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