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ES LA PREGUNTA MÁS COMÚN EN EL AULA, CUANDO
LOS ALUMNOS VEN ENFERMA A SU MAESTRA.

En las personas que se dedican a la enseñanza, una
de las zonas del cuerpo más lastimadas es la garganta.
El origen de esta dolencia está en el exceso de ruido
sobre el cual tiene que elevarse la voz del docente.
De esta manera hay un esfuerzo enorme por parte de las cuerdas
vocales, lo que puede llevar a la enfermedad del maestro
(nódulos, pólipos o problemas de garganta
y cuerdas vocales), sin contar con las afonías o
pérdida de voz, dolores de cabeza, irritación
y fatiga.
Pero no es sólo el maestro quien sufre, sino que
sus alumnos se concentran menos, lo que hace bajar su nivel
de aprovechamiento escolar.
Para lograr un ambiente más sano, que facilite la
comunicación y evite el exceso de ruido, el docente
puede hacer lo siguiente:
Escucharse a sí mismo. De esta manera se da tiempo
para respirar y reforzar la seguridad de quien habla y de
quien escucha.
Observar y escuchar
a sus alumnos, para que todos y todas sientan que se les
dedica tiempo.
Aprovechar su
voz y su mirada, viendo a su público y no a la pizarra,
lo que hace que se eleve el volumen de la voz.
Evitar competir
con los ruidos internos y externos (carros, gritos, objetos
que caen); esperar a que terminen o disminuyan y continuar
luego con la clase.
Atrapar la atención
de sus alumnos, cuando ellos tienden a la distracción,
hablar bajito o no hablar, aplaudir para llamar la atención
o usar carteles que indiquen calma o silencio.
Averiguar desde
qué zona del salón de clases sus alumnos oyen
mejor.
| NÓDULO: tumor duro
y redondeado, producido por un tejido del cuerpo. |
| PÓLIPO: tumor blando,
fibroso, que nace en las mucosas. |
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LOS ESTUDIANTES PONEN EN PRÁCTICA
DURANTE EL AÑO LECTIVO LOS VALORES QUE EL CALENDARIO
ESCOLAR LES INDICA, ESPECIALMENTE EL QUE CADA MES CONTEMPLA.
PARA JUNIO 2003 EL VALOR ES EL SIGUIENTE EN NUESTRO
CENTRO ESCOLAR CONVIVIMOS CON RESPETO Y ARMONÍA.
Los alumnos de sexto grado del Centro Escolar
Reino de Holanda decidieron aplicar este valor
a sus esfuerzos para disminuir la contaminación
acústica.
Aquí está el propósito de cada uno:

No arrastrar las mesas y las bancas del salón
de clases. Me propongo levantarlas para evitar el ruido
inútil. Así tampoco se arruina el piso.
Merilyn Jiménez,
12 años
Evitar gritarles a mis compañeros, bajarle
volumen a la radio para no afectar a nuestros vecinos.
Laura Ramírez,
12 años
Hacer menos ruido en la clase de Educación
Física y en los pasillos que atravesamos cuando
vamos a la cancha, porque interrumpimos las clases en
los salones cercanos.
Leyla Rodríguez,
12 años
No permitir que otros me griten, pero tampoco voy
a gritar, mucho menos a mis papás, porque es mala
educación.
Ana Acevedo,
11 años
Evitar darle todo el volumen a la radio, porque
eso nos perjudica a todos, no sólo a mí.
Néstor Alvarenga,
13 años
Al escuchar música la pondré suave,
porque si no molesta a los vecinos. También ya
no le voy a gritar a mis hermanos ni voy a contestar a
gritos a mis papás (mejor me acerco), porque esto
contribuye a la contaminación ambiental.
Ana Lilian Fuentes, 12 años
No decir palabras soeces, mucho menos en la escuela
o en la casa, o a nuestros padres o maestros, porque es
signo de falta de educación. Las malas palabras
también contaminan el ambiente y perjudican mucho.
Juan Martínez, 12 años
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