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LA ANDA ABASTECE DE AGUA POTABLE AL GRAN SAN SALVADOR
(14 MUNICIPIOS) POR TRES GRANDES SISTEMAS: RÍO LEMPA,
ZONA NORTE Y SISTEMAS TRADICIONALES.
Necesitas:
Un tubo de cartón.
Un trozo de cinta adhesiva.
Un frasco de burbujas
de jabón.
Una radio.
Un cuaderno.

Cubre uno de
los lados del tubo de cartón con cinta adhesiva para
que formes una capa o membrana.
Moja ese lado con un poco de agua jabonosa.
Acerca el otro lado del tubo al parlante
del radio; ten cuidado de que el volumen sea bajo y observa
cómo la membrana reacciona al ruido.
Sube lentamente el volumen y sigue observando.
¿Qué ocurre?
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Tú estás acostumbrado a oír
los programas en televisión a todo volumen,
los ruidos de los buses, los gritos de las personas
ofreciendo sus productos, la música en toda
clase de negocios...
Pero a lo que no estás acostumbrado es a pensar
en el daño que todas esas actividades causan
a tu oído y a los oídos de todos los
que soportan esa estridencia.
Para que tengas una idea de lo que que sufre el oído
realiza el siguiente experimento.

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¿QUÉ SUCEDE?
Para
entender este experimento tienes que imaginarte
que la cinta adhesiva pegada a un lado del tubo
de cartón es el tímpano, la fina y
delicada mem-brana que separa el oído medio
del conducto auditivo externo.
El tímpano vibra como
la membrana del tubo que has hecho y hace que se
muevan los huesecillos (en el interior del oído).
Este movimiento llega hasta el
nervio auditivo, que conduce el impulso nervioso
hasta el cerebro. Al escuchar sonidos muy fuertes
puedes dañar el tímpano y hasta romperlo.
Por eso ves que a medida que
subes el volumen del radio, la membrana vibra con
más intensidad.

Esas son algunas consecuencias
que puede sufrir tu oído
cuando lo expones a ruidos intensos.
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