|

IMAGINEMOS ESTAR EN EL CAMPO ESCUCHANDO EL CANTO DE
LOS PÁJAROS, EL ZUMBIDO DE ALGÚN INSECTO,
EL SUSURRO DE LA BRISA ENTRE LAS HOJAS O EL SUAVE MURMULLO
DEL AGUA EN UN ARROLLO.

Estos sonidos nos proporcionan placer, pero hay otros sonidos
más fuertes (ruidos) que nos molestan y a la larga
pueden causar problemas al organismo.
En la mayoría de los casos, los ruidos provienen
de las industrias, del tránsito y de la amplificación
de sonidos.
Es importante conocer la intensidad del ruido para saber
cuándo comienza a perjudicarnos. Las ondas sonoras
golpean la membrana del tímpano como las olas lo
hacen contra los acantilados. Mientras más fuerte
sea el sonido, mayor será el impacto.

|
|
|
ESCALA
DE SONIDOS
Los decibeles se utilizan para medir
la intensidad del sonido. Los 0 (cero) decibeles
equivalen al mínimo de la percepción
de sonidos en los seres humanos.
El susurro de la brisa entre
las hojas de un árbol equivale a 10 decibeles.

A los 30 decibeles llega el
sonido del tictac de un reloj y el ambiente sonoro
que podemos encontrar en una biblioteca.
El que provocan las perforadoras
neumáticas que rompen el pavimento de las
calles alcanza los 100.
Por encima de los 100 decibeles,
las ondas sonoras son sentidas por la
piel.
Por encima de los 140 decibeles
puede romperse la membrana del tímpano y
ser afectados los huesecillos que forman parte del
oído medio.
|
|
TÚNEL DEL TIEMPO
¿Sabías que el emperador Julio
César prohibió el paso de las cuadrigas
en las calles empedradas de Roma por el ruido que
producían?
El virrey Juan Vértiz, de Río
de la Plata, Argentina, no permitió que los
pulperos partieran leña, porque perturbaban
al vecindario.
Hace años, el obelisco de la ciudad
de Buenos Aires, Argentina, tenía una especie
de anillo giratorio con una leyenda que decía
El silencio es salud.
|
|