|

CUANDO LEAS EL CUENTO DE ESTE DÍA TE DARÁS
CUENTA DE CÓMO LOS RUIDOS DESCONOCIDOS O INESPERADOS
PUEDEN JUGARNOS UNA MALA PASADA.
Silvia
acababa de terminar de leer un cuento sobre las nubes a
sus compañeras, cuando alguien oyó un ruido
en la puerta...
Todas se quedaron sorprendidas porque sabían que
el resto de los niños estaba haciendo sus tareas
en el salón al final del corredor y recordaron que
el otro grupo se había ido al parque, a la clase
de educación física.
Se miraron un poco asustadas porque el ruido persistía...
No se animaban a llegar hasta la puerta, puesto que estaban
petrificadas en su lugar. ¿Qué sería?
¿De dónde provenía ese ruido? Los ojos
de la pequeña y sus compañeras se movieron
en todas direcciones.
Muy despacio se fueron acercando a la ventana y, mirando
hacia ambos lados, observaron que el jardín estaba
silencioso y no había nadie, salvo las flores y el
terrible sol de mayo. Volvieron sobre sus pasos, pero el
ruido continuaba. Comenzaron a revisar todos los lugares
posibles de donde podría provenir el misterioso ruido.
Pensaron que podía ser el viento, pero estaba todo
calmado.
Volvieron a revisar todo de nuevo. Abajo de los pupitres,
en los muebles, adentro de los zapatos, puertas, ventanas
y hasta abajo de la alfombra.
Nuevamente oyeron el trac trac del ruido misterioso. ¿Qué
será?
Ya se daban por vencidas cuando, de pronto, trac trac, se
abrió de repente la puerta trasera y apareció
con cara de yo no fui, Camilo, el simpático gatito
colorado con cara de sueño que tenía a la
escuela por hogar. Todas se echaron a reír, porque
el pequeño mínimo les había dado un
susto enorme.
FIN.
|