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NO EXISTE UNA DEFINICIÓN EXACTA DE LA PALABRA RUIDO, A PESAR DE SER EL CONTAMINANTE QUE CON MÁS FRECUENCIA PRODUCEN LAS ACTIVIDADES HUMANAS.

Podemos definir el ruido como un sonido que produce una sensación desagradable en quien lo escucha.
Como un ruido es un sonido (“desagradable”) tenemos que definir qué es un sonido, que es un movimiento ondulatorio de intensidad y frecuencia determinadas que se transmite a través de un medio elástico (ya sea aire, líquido o sólido), y que genera una vibración acústica capaz de producir una sensación auditiva.
No es posible fijar un límite entre sonido y ruido porque intervienen factores sicológicos dependientes del ambiente y del modo de producirse la manifestación sonora.

El sonido produce una vibración acústica que se caracteriza por:

INTENSIDAD: medida en decibelios y que corresponde con la amplitud de la vibración acústica.

Decibelios Evento sonoro
140 Despegue de un avión
130 Música “rock” a todo volumen
120 Trueno
110 Moto sin silenciador (a siete metros)
90 Camión pesado (a 15 metros)
80 Tren de carga (a 15 metros)
70 Conversación en voz alta (a 15 metros)
60 Calle residencial
50 Persona hablando con megáfono
40 Biblioteca
30 Estudio de grabación
10 Umbral de percepción

FRECUENCIA: Número de ciclos por unidad de tiempo que tiene una onda (sonora); se mide en hertzios (Hz). Para hacernos una idea de estas medidas, el rango de frecuencia de sonidos audibles se sitúa entre 20-20.000 HZ. Los ruidos de alta frecuencia son los más dañinos para el oído humano.


 

DIFERENCIAS CON OTROS
CONTAMINANTES

El ruido presenta grandes diferencias con respecto a otros contaminantes:

Es el contaminante más barato de producir y necesita muy poca energía para ser emitido.

Es complejo de medir y de cuantificar.

No deja residuos, no tiene un efecto acumulativo en el medio, pero sí puede tener un efecto acumulativo en el hombre.

Tiene un radio de acción mucho menor que otros contaminantes, es decir es localizado.
No se traslada a través de los sistemas naturales, como el aire contaminado movido por el viento, por ejemplo.

Se percibe sólo por un sentido: el oído, lo cual hace subestimar su efecto. Esto no sucede con el agua, por ejemplo, donde la contaminación se puede percibir por su aspecto, olor y sabor.

 


 

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